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miércoles, 20 de noviembre de 2013

Katy Perry - vídeo de 'Unconditionally', la popstar de las mil y una caras.

La verdad es que Katy Perry está muy infravalorada. La chica es de lo mejorcito que hay en el pop mainstream: compone, hace vídeos maravillosos, es muy fiel a su estilo, es simpática y tiene un éxito arrollador. Está de moda y se nota. Sin embargo, mientras que otras como Gaga o Britney se convirtieron en pseudo-diosas en sus años de moda (las dos fueron tratadas como dignas sucesoras del trono de Madonna, aunque, siento herir los sentimientos de más de uno, ese trono no se hereda), resultaría más que impactante que una revista dijese que Katy Perry es la nueva Reina del Pop. Y debe de ser muy frustrante para los fans, porque yo creo que la chica está en el nivel de cualquiera de sus competidoras.
Reflexiones de un miércoles noche aparte, la cantante de Thinking Of You ha estrenado vídeo para su segundo single. Siguiendo la moda de las baladas, de la que es precursora Rihanna, la Perry se nos marcó un lyric vídeo bastante interesante visualmente (más de un vago/a hubiese usado eso como vídeo oficial), y ahora nos llega un vídeo oficial que no sigue para nada la estela ni del lyric ni del anterior vídeo, Roar.

Si un día se nos planta en un mundo de chucherías echando leche de las tetas, al siguiente, se muere el amor de su vida. Si un día se convierte en una freak que vive una noche de fiesta loca, al día siguiente, es un extraterrestre. Si un día se convierte en la versión femenina de Tarzán y se hace amiga de un mono, al día siguiente nos da una joyita visual como Unconditionally. Katy Perry lo tiene claro, cada vídeo es una historia que debe exprimir al máximo, con vídeos musicales que son obras muy notables del pop.
En Unconditionally, la Perry se nos marca un estilo que mezcla épocas (medieval y siglo XVIII, sobre todo), canta bajo la nieve y es atropellada. Punto. El vídeo, en argumento, es tan simple que ni siquiera narra una historia: es un vídeo meramente visual. Y ahí radica el asunto, la parte visual es tan magnífica, con una luz y una fotografía tan de cine, que te capta por los sentidos. La parte en la que la atropellan es tan perfecta que, si alguien hace un recopilatorio con los mejores momentos audiovisuales del pop, estará entre ellos.

Infravalorada o no, Katy tiene un talento enorme que demuestra en música pop sin pretensiones y vídeos magníficos. Por supuesto, tiene sus fallos, que eso de no cantar bien no puedo pasarlo por alto, pero, mientras lo contrarreste siendo magnífica en otras cosas, ¿qué más da?


martes, 29 de octubre de 2013

Katy Perry - Prism, para gustos, los colores.

El pop está en una era de transición. Sin duda. Las vivimos cada pocos años. Que si del dance al r&b, de los baladones a los temas veraniegos, siempre hay un estilo de moda que arrastra a todos los que se encuentran en la escena pop. Sin embargo, hay algo distinto esta vez. Normalmente, un disco o un single se sale del molde, coge un estilo diferente, lo peta y, por consiguiente, hace que todos los artistas pop se dediquen a sacar temas de ese estilo. Pero esta vez, la industria ha ido cambiando hacia diferentes órbitas: podríamos decir que ahora se llevan los noventa (Justin Bieber - All That Matters, Rihanna - Loveeeeeee Song); pero también podríamos decir que se lleva el indie (Gotye - Somebody That I Used To Know, Lorde - Royals); los medio-tiempos/baladas (Rihanna - Diamonds;  el mismo segundo single de Prism); sin olvidarnos del dance, que David Guetta y Calvin Harris tienen que comer (aunque incluso ese género van sufriendo variaciones: Avicci - Wake Me Up, Ellie Goulding con Madeon - Stay Awake). No queda claro qué dirección tomar, qué va a triunfar, qué mola en una actuación (solo hay que ver la de Miley en los VMA), qué fotógrafo es el que mejor fotos hace (es pensar en el pastón que gana Terry Richardson y se me revuelven las tripas), qué portada puede marcar un antes y un después (¿habéis visto la de ARTPOP de Lady Gaga? ¡qué horror!). El pop está en confusión, pero eso no tiene por qué ser malo; si no sabes qué hacer, hazlo todo. Parece que esta es la filosofía seguida por Katy Perry para su tercer álbum de estudio, Prism, ¿le sale bien?

El disco en cuestión abre con su primer single: Roar. Me pasó lo mismo que con Applause, al principio me gustó pero me fui dando cuenta de lo genéricos que son. Roar es predecible, bastante lineal, cogiendo la fórmula de Teenage Dream y quitándole cafeína. No puedo decir que moleste mucho en Prism porque si es el primer track es porque no pega nada entre el resto de temas, aunque cada uno sea de su padre y de su madre. Y eso es bueno, porque Roar nunca me gustará. 6/10.
Si pensabas que solo Gaga y Rihanna se inspiraban en música del mundo para su música (la primera, por ejemplo, en la música mariachi; la segunda, en el reggae caribeño), eso era antes de Legendary Lovers. Es difícil clasificar este tema: no es un tema movido, ni tiene demasiada fuerza; pero tampoco es un medio-tiempo. Sea como sea, esa melodía que te hace dejarte llevar, esos toques que te transportan al Tibet y ese juego vocal en el “we could be” del estribillo te van a cautivar. Si no, al tiempo. 9,5/10.
Mezclando el ritmo de California Gurls y el ambiente festivo noventero nos llega Birthday. ¿Que Mariah Carey lo hubiese metido en su primer álbum? Pues no sé, pero lo que sí sé es que Perry lo ha metido en su tercero, y demos gracias. No es que sea el Santo Grial del pop, pero Birthday es tan disfrutable, tan del rollo Party de Beyoncé, que no pararás de moverte cuando suene en tu iPod. 8,5/10.
Continuamos con otro tema movido y divertido. Ya os hablé de Walking On Air, que revive el dance noventero de una forma fresca y atrevida. Ya sabéis que la última década del siglo XX está más que de moda en el pop, y Katy lo sabe. Tenía que haber sido single. 9,6/10.
El segundo single de Prism, Unconditionally, tiene una entrada en este blog en el que no hago más que piropearle. Aprecio mucho cuando una artista lanza como single una balda, sobre todo teniendo temas dance machacones en el disco. Unconditionally es, como single, una maravilla, un himno gay, una balada elegante y preciosa. Sin embargo, en Prism, entre trallazo y baladón, este medio-tiempo desluce un poquito. Veremos qué puede hacer el vídeo. 8/10.
No todo es bonito, no todo son cumpleaños ni caminatas por el aire. Toda familia tiene oveja negra, pero en Prism, es un caballo. Os hablé de Dark Horse hace tiempo. No me gusta. Dark Horse une una gran melodía de Katy con una grandísima base electro-urban. Una delicia por separado, una horterada junto. Perry, los ritmos urbanos le van a Riri, no a tu voz. 5/10.

A veces hay temas que escuchas y, por mucho que no entran dentro de tu esquema de 'canción perfecta', te enganchan. This Is How We Do tiene una letra demasiado predecible, una producción muy básica, y tampoco es que sea algo nuevo en la carrera de Perry (¿alguien ha dicho Last Friday Night (T.G.I.F.)?). Sin embargo, la melodía, el ambiente en plan concierto y, sobre todo, ese “eh? no, no, no, no, bring the beat back!”, lo convierten en un tema que debe sonar en cada fiesta, que debería haber sido primer single, un himno de la música de fiesta sin necesidad de puentes dubstep ni dance machacón. Así sí. 10/10.
Al siguiente tema es difícil pillarle el punto. No está mal, pero entre tanto dance tan bien hecho, International Smile suena plana y genérica. Ese punto final de Daft Punk no me desagrada nada, pero no llega a convencer. Del montón. 7/10.
Katy sabe que Teenage Dream no solo fue un discazo por los hitazos, sino por esos medio-tiempos entre el pop y el rock, sencillos y agradables. Por eso, en Ghost, ha querido traer de vuelta uno de los mejores temas de TD: Pearl. Tú sí que molas, Katy. Y la letra es de las más jugosas de Prism. 9/10.
Seguimos con medio-tiempos. Love Me es adictiva porque las melodías de esta mujer siempre lo son. Pero sí, le falta algo, esa base suena a muy poquita cosa. Una pena. 7/10.
Ahora sí que no. Vale, yo entiendo que en el pop hay muy poco por hacer y que Gaga lo hizo con Express Yourself de Madonna y no pasó nada. Pero no puedes colarnos una versión realentizada del magnífico-perfecto-expléndido Dancing On My Own de Robyn y quedarte tan ancha. Con This Moment te ganas el suspenso, maja. 4/10.

Tres letras, una palabra, un nombre que no habéis parado de oír: Sia. Ha producido muchos de los hits de los últimos años. Y Katy Perry quiere un poco de eso. Sin embargo, en Double Rainbow, parece que Sia no se hubiese tomado el café de la mañana. Las canciones de esta mujer suelen ser baladones con mucha fuerza (salvo magníficas excepciones como Kill & Run), pero aquí se queda a medio camino, con un tema que aburre un poquito. 6/10.
Cuando tienes un tema que suena triste e intenso, tienes dos opciones: darle una producción electrónica y que pierda su esencia, o hacerlo sencillo y minimalista. By The Grace Of God suena a la última opción, y como es la única de su estilo en Prism, no aburre, sino que consigue su propósito: emocionar. Muy buen fin de la versión estándar. 8/10.

Las versiones deluxe suelen tener temas peores, hechos para los fans, que se tragan cualquier cosa. Digo suelen, porque, a veces, esconden maravillas como este Spiritual. Sensual, mística y difícilmente olvidable. No es un tema complicado, y eso mismo lo hace perfecto. Así sí. 9,5/10.
Cuando creía que lo de Spiritual era una excepción, volvemos a encontrarnos un temazo en la versión deluxe del disco. La parte grandiosa de TD que traía de vuelta Ghost se da totalmente de manifiesto en esta parte del disco. It Takes Two suena a algo que sí podría haber hecho Sia, pero, a su vez, a algo que solo Perry podría meter en su disco. Muy buena. 9/10.
Choose Your Battles, que clausura Prism del todo, hubiese sonado bastante aburrido en la versión estándar. Aquí, no es que suene a temazo: le faltan retoques, y se nota. Pero tampoco destroza el disco, solo suena algo peor. 6/10.


Perry me la había colado. Esos adelantos me pusieron la piel de gallina, haciéndome esperar un disco en el que los temas solo se rigiesen por querer números 1. Sin embargo, Prism, como un prisma, recoge la música de Perry y lleva a cada tema en una dirección, cada tema de un color. Ni resulta agobiante, ni plano, ni genérico: Prism tiene muchísimos buenos momentos y los malos no son tan malos. Quizás la segunda parte de la edición estándar es un poco peor, pero, sin duda, este disco sí merece el éxito que está cosechando. Bravo, Katy Perry.

“There's just an echo where your heart used to be.”

domingo, 20 de octubre de 2013

Katy Perry - Unconditionally, la Perry nos la ha jugado.

La expectación que tenía por el comeback de Katy Perry era bastante grande. Teenage Dream me había parecido limpio, sencillo y sin pretensiones, un discazo pop en el que podíamos encontrar a una Katy que había logrado el punto medio entre ser ella misma y ser una popstar controlada por una discográfica. Temas pop sencillos, temas más influenciados en el rock, baladas melancólicas, canciones divertidas... Todo cupo en Teenage Dream. Ese producto, que de por sí parecía magnífico, fue apartado a un lado tras una fuerte promoción, con un mensaje de Perry que nos hizo pensar que había algo mejor que Teenage Dream: “mi nuevo disco va a ser oscuro”. Ante esa ilusionante noticia, me di de bruces contra el suelo con el irregular Roar, que sonaba a lo mismo de siempre y hasta con menos gracia. Bueno, no pasa nada, confirmamos que el disco no será oscuro. Sin embargo, con la salida del primer single promocional, Dark Horse, me temí lo peor: ¿Prism iba a ser un disco en el que, mediante temas genéricos o temas que copiaban la fórmula de Rihanna, solo buscaba el éxito en los charts?

Hace unos días, Prism fue filtrado. No he tenido mucho tiempo de escucharlo, lo he hecho solo una vez -aunque tampoco me gusta escuchar discos antes de su lanzamiento oficial-, pero ya os digo que la crítica no va a ser mala. Y nos lo confirma Unconditionally, en el que Perry vuelve a coger un poco de la fórmula de Rihanna pero, esta vez, no suena cutre o extraño: suena perfecto.

Con una base casi ambiental, una voz más oscura y rota que a lo que nos tiene acostumbrados y una letra sacada un poco de manual de autoaceptación, Perry une Wide Awake a Fireworks para darnos un segundo single elegante, magníficamente producido, tranquilo, que quizás no tiene la chispa de Diamonds, pero que es una delicia para los oídos.

El pop sigue sin estar acostumbrado a la música diferente al dance, y esto es un gran paso adelante para salvar una industria que ha quedado estancada con bases idénticas y letras que hablan de fiesta y sexo. Katy, así sí.

“Acceptance is the key to be, to be truly free.”

lunes, 30 de septiembre de 2013

Katy Perry - Walking On Air, modo repeat: ON.

Parece que, a cuentagotas, Katy Perry quiere ir desvelándonos su nuevo disco, Prism. Hoy, 30 de septiembre, parece que es un día muy Perry: que si nos da el segundo single promocional, Walking On Air, que si nos revela que el segundo single será Unconditionally, que si cierra el iTunes festival...

La actitud que tenía ante Prism era bastante negativa. Con unas expectativas altas alimentadas con los comentarios de que iba a ser un disco oscuro, Roar me pareció insípido y soso (no al principio, pero sí a la décima escucha). Después, llegó Dark Horse, que más que mala, me parece una horterada, diferente a lo que ha hecho; pero hortera al fin y al cabo. Pero lo que está claro es que no puedo criticar el disco según las expectativas, sino ver la música tal y como es, no como esperaba que fuese. No os confundáis, Dark Horse y Roar siguen sin gustarme.
Sin embargo, parece que, con Walking On Air, la Perry consigue acertar en el camino y hace un tema divertido, diferente (no solo a lo que ha hecho sino a lo que nos presentan otras popstars) y que le pega. Parece que cada tema de Prism va a ser de su padre y de su madre, y éste me gusta. Un tema dance noventero, con su coro gospel de fondo y todo. Una canción divertida, que se hace corta y amena, que pega perfectamente con el bubblegum pop de Katy, que desaburre tras Roar y deshorroriza tras Dark Horse. Para mí, mucho mejor como primer single, hubiese sido arriesgado -porque aunque los noventa estén de moda, esto es extremadamente noventero, sería un gran contraste con el resto de temas-; se hubiese llevado de pleno a Roar pero también, sin duda, a Applause.

Olvidémonos del pop oscuro que nos prometió Katy, porque está claro que lo que vamos a recibir es a una Katy llena de luz y diversión, con un sonido que aquí me suena mucho más maduro. Mención especial a la producción y, sobre todo, a la letra del tema, que sin ser nada especial, está bien cuidada en lo que a rima y métrica se refiere, sin palabras medio balbuceadas para que quepan ni los típicos oh o yeah para llenar espacio. Sin duda, me gusta. Me gusta mucho.

Así sí.

“Just when I think I can't take anymore we go deeper and harder than ever before.”

martes, 17 de septiembre de 2013

Katy Perry feat. Juicy J - Dark Horse, pero, chica, ¿por qué quieres ser Rihanna?

Si yo fuese popstar, habría a alguien a quien envidiaría enfermizamente. Ésa es Rihanna. La chica no compone, mete relleno a saco en sus discos -aunque Unapologetic sea bastante bueno-, es borde como la peor y aún así puede colar lo que sea en las radios que va a tener un exitazo seguro. Nos mete dos baladas seguidas, Stay y Diamonds, y se convierten en hitazos. Nos da un tema como Right Now con producción nula -ni vídeo tiene siquiera- y se convierte en un éxito moderado. Es impresionante lo suyo. Y debe ser que Katy Perry, su amiguísima, le ha cogido algo de tirria porque me da la impresión de que se ha vuelto un poco ella en este single promocional de Prism que es Dark Horse.

Los discos de Rihanna están llenos de música urbana. No hablo necesariamente del género urban, que cada vez se lleva menos en las calles, sino de música que, siendo pop, es sencilla y exclusivamente para los jóvenes. En una época en la que el dance, el hip-hop y el reggae es lo que el 90% de los adolescentes escuchan -quitemos el reggaeton porque prefiero no incluirlo como 'música'-, los discos de Riri están plagados de temas pop facilón con influencias de los tres -que, ojo, no digo que los amantes de Bob Marley o Morodo escuchen entre medias Man Down o los de Kanye West y Wiz Khalifa escuchen Talk That Talk, pero la chica lo intenta y le sale muy bien -2011 y 2012 han sido suyos, y 2013 por falta de actividad, pues desde Stay tampoco es que haya hecho mucho, que si no también lo hubiese sido-. Y claro, Perry no quiere ser menos -aunque tampoco es que haya tenido poco éxito la jodía-, que de repente nos lanza un batiburrillo llamado Dark Horse que, qué queréis que os diga, no es el pop sencillito de Teenage Dream del que me quejaba que repitiese en Prism con Roar, pero casi que lo preferiría.

El tema, en composición, es tan maravilloso como siempre. No he encontrado al compositor -apuesto por Bonnie Mckee o la misma Perry-, si alguien lo sabe, no dudéis en comentar, pero el caso es que las melodías de Perry siempre son maravillosas. Es muy pop, melódicamente lo prefiero a Roar, sin duda. Sin embargo, le dan una producción que es a medias urban (rap incluído), a medias dance (con base y puente dubstep). Una mezcla que no es que esté mal, demasiado desgastada quizás, sino que no pega ni con cola con la melodía. Una manera absolutamente horrible de cargarse el tema.

Me encantó Teenage Dream y me encanta Perry, pero, por ahora, nada de lo que nos ha enseñado me ha encantado. Ya he asumido que lo único diferente a TD va a ser la inclusión de dance, así que les daré una oportunidad a los temas EDM (Walking On Air suena noventera y a pesar de la decepción que fue por los comentarios de 'va a ser un disco más oscuro', tiene buena pinta). Esperemos que todo vaya bien.


“So you wanna play with magic?”