El otro día me planteaba si tenía sentido rescatar aquellos álbumes del año pasado de los que había hablado pero que no tenían ninguna reseña y hacerla ahora. Una parte me decía que no, que no merecía la pena, pero otra parte de mí se moría de pena de que discos como el de Artic Monkeys o el de HAIM se quedasen sin entrada. Por supuesto, la música tiene siempre la respuesta y fue poner este Modern Vampires Of The City y darme cuenta de que no podía quedarme sin hablar de él.
Tan importante es cerrar bien un disco como abrirlo, y éste no podía empezar mejor. Quizás uno de los mayores aciertos del trabajo es empezar directo, sin introducciones largas y que a veces son totalmente prescindibles. Obvious Bicycle no solo comienza con la música y su brillante percusión, sino que desde el primer segundo comienza a sonar la preciosa voz de Ezra Koenig, vocalista y compositor lírico principal. Es un tema que destaca precisamente por lo casi magistral de su composición, con una melodía tan bonita como la de Unbelievers, muy por el estilo, o Step, en la que el grupo juega con arreglos vocales. Las melodías son sin duda uno de los puntos fuertes de este tercer disco de la banda.