
Dicen que los domingos son para retomar clásicos. Bueno, lo digo yo, la verdad. Planeaba un domingo de películas, pero es que La Naranja Mecánica sigue siendo tan buena que exhausta a cualquiera. Por eso, cogí Spotify y tuve la genial idea de recordar un disco tan perfecto como es Ray Of Light, séptimo disco de Madonna, y me acordé de que no había hablado de él aquí.
El legado de Ray Of Light es grande, considerado como uno de los mejores discos de todos los tiempos, y no es por nada. Ya de primeras empieza grande, con ese medio-tiempo electrónico con toques ambient tan bonito y rotundo como Drowned World/Substitute For Love, que transmite paz y calma por todos sus costados, siendo posiblemente uno de sus mejores temas. Esa tranquilidad se vuelve frenetismo en el otro temazo del álbum, el que titula al disco, clásico instantáneo y con un guitarreo fresco y moderno. Otra de las facetas más irresistibles del disco es cuando mezcla pop -rozando el dance- con sonidos ambientales, como puede ser el caso de Candy Perfume Girl, la potentísima Sky Fits Heaven o la magistral Skin, tan atemporal y fresca como bailable.