La gala de los VMA también se caracteriza por momentazos -¿os acordáis de la cara de Justin Timberlake cuando su reciente ex novia, Britney Spears, besaba a Madonna y Christina Aguilera?-. En la de este año, no han faltado, aquí algunos de los mejores:
El culo de Gaga.
Lo mejor del atuendo final de Lady Gaga fue el tanga. Aquí una imagen de la reacción a su culo -por favor, mirad la cara de Taylor Swift y Selena Gomez-.
La reacción de los Smith a la actuación de Miley.
Sencillamente, increíble.
La reacción de Rihanna a la actuación de Miley.
Rihanna dijo que no tenía razones para estar en los VMA y, que si iba, era como un concierto; necesitaba beber. Que si estaba con el móvil, o le metía palomitas a la de delante en el asiento, o ponía caras de asco como ésta; la de Barbados fue de lo mejorcito de la noche.
Los abucheos a los One Direction.
Los 1D ganaron el premio a Mejor canción del verano, y fueron abucheados al recibirlo. Se dice que Taylor Swift también abucheó, pero eso es mentira. También se cuenta que Lady Gaga se fue del show y fue al backstage con los chicos y les dijo que valían mucho.
El culo de Miley.
Aunque pone 'qué p**o asco', no lo comparto. Probad vosotros a embutiros en algo tan apretado y a ver cómo se os ve el culo.
Taylor Swift y su indirecta a Harry Styles.
La Swift ganó el premio Mejor vídeo femenino por I Knew You Were Trouble, y la chica dio las gracias diciendo “I also wanna thank the person who inspired this song, who knows exactly who he is, 'cause now I have one of this”. Las caras de los 1D fueron poemas.
Ay, lo que tiene el hype. Unos, como Lady Gaga con su Born This Way, ven como el fenómeno del hype destroza una de sus eras. Otros, como Lana Del Rey, consiguen pasarlo aunque no sin algún quebradero de cabeza. Y otros, como Azealia Banks, demuestran que, a pesar del hype, hay mucho talento en lo suyo y es merecido.
No podemos hablar de la actuación de Katy Perry -que cerraba la gala- sin hablar del hype. La artista ha firmado con MTV y, por tanto, la gala iba anunciando su actuación como si una de las maravillas del mundo fuese. Enfundada en un traje de lucha libre en un ring bajo el puente de Brooklyn -hay que ver qué mal iluminado estaba-, la ex-gatita se preparaba para rugir con su nuevo single, el exitoso Roar.
No podemos negar que hubo playback, pero se lo perdonamos porque, increíblemente, ¡tenía coreo! Quizás no tan preparada como la de, por ejemplo, Timberlake, pero, sin duda, Perry se decidió a moverse y no lo hizo tan mal como puedes imaginar. Después, saltó a la comba, y hubo incluso un momento en el que bebió y escupió en un cubo -me gusta que haya sabido aprovechar esos momentos en los que no canta para actuar y ambientar un poco la actuación-.
Ahora sí, no digo que Katy lo hiciese estupendamente. Nos estaban preparando para una actuación maravillosa -al fin y al cabo, cerraba la gala-, pero más que eso, vimos algo un poco ordinario. Que sí, que lo del ring le salió bien a Christina Aguilera, pero era demasiado obvio para un tema que dice 'cause I am a champion'. A lo mejor, con un poco de pelea, incluso algo de sangre, la actuación hubiese sido tan buena como se prometía, pero al final parece que mucho ring, muchas esculturas de leones y mucho hype para una actuación normalita, para nada al nivel de lo que suele hacer -que, aunque no tenga voz, no se puede negar que ha hecho actuaciones muy buenas-.
En definitiva, que debería haber cerrado Mars y no la dueña de Kitty Purry.
Pocas veces surgen artistas como el señor Mars. Aunque con su primer disco me gustaba, no llegó a calarme como lo hizo con Unorthodox Jukebox, un álbum en el que Bruno se dejó de canciones pop comerciales e hizo exactamente lo que el quería: una reivindicación a los setenta más divertidos y con más ritmo. Y vaya si lo clavó.
Si tuviera que elegir mi actuación favorita, sin duda me quedo con Mars y su Gorilla. Antes hablaba del carisma de Drake, pero el señor Marte se lleva la palma: da igual si usa o no artificios, si hace algo sencillo y personal con el piano o intenta hacer que movamos el esqueleto; Bruno Mars sabe como dominar un escenario.
Presentado por Selena Gomez -que llevaba un Versace precioso si se tapaba la teta que llevaba al aire cubierta por una especie de corsé-, el ganador al Mejor vídeo masculino -su primer moonman- desplegó sus artificios para presentar su nuevo single, que seguramente no se coma un rosco como Treasure pero es bastante bueno a pesar de no ser lo mejor de su disco. Láseres, imágenes de un gorila rugiendo, palmeras, humo y fuego fueron los artificios que usó para una impecable actuación ambientada en el color verde, con influencias del mejor kitsch, con un derroche impresionante de carisma y con un estilazo propio de este jovencísimo artista.
En definitiva, la mejor actuación de la noche, la más auténtica -vemos que Bruno va afianzándose cada vez más en su propio estilo-. Magnífica, así sí.
Drake no quiso perderse esta oportunidad para la promoción que es la gala de los VMA. El rapero nunca se ha caracterizado por demostrar demasiadas emociones en sus vídeos/directos -en What's My Name casi parece que, sorprendentemente, sonríe, pero es un caso a parte-. Y no cambió demasiado en esta actuación.
El canadiense comenzó su actuación con su nuevo single, Hold On, We're Going Home. Y sorprende, porque no se curró nada la actuación que, por norma general, debería haber sido la más trabajada al ser la que va a promocionar su nuevo single. Un fondo de cielo azul y casi ningún efecto visual, solo Drake rapeando de perfil -imitando una de las portadas de su nuevo álbum, Nothing Was The Same-. Lo raro es que, después, el rapero continuó con Started From TheBottom, el primer single del disco, y ahí la actuación se calentó un poco, con fuego, humo, iluminación roja y un Drake que, sin demasiados artificios, supo comerse por completo el escenario. Cuando se tiene talento y carisma, poco hace falta para animar a un público más que difícil -pocas veces mostraron un ánimo increíble, además de abuchear, por ejemplo, a One Direction-.
En definitiva, que Drake se marcó un Kanye West e hizo una actuación sencilla, pero con tanto carisma que se lo perdono.
Cada vez me gusta más este dúo. Encabezado claramente por Macklemore, el grupo es, sin duda, uno de los más carismáticos. Comenzaron con Thrift Shop, primer single que, si bien es simplemente un tema que busca triunfar en la radio, tiene una grandísima producción. Después, Can't Hold Us, que no es maravillosa pero también está pegando fuerte. Nada de eso me encantó lo suficiente para hacerme casi fan, pero después llegó Same Love. Bastante normalito, pero sin duda, un tema arriesgado. No todos se atreven a decir las cosas tan claras como en esta canción -que defiende los derechos LGTB-, pero si encima la sacas de single -hay que tener en cuenta que, además, es una balada con rap, nada comercial-, te ganas un puesto en los recomendables del 2013. Muy grandes.
Presentada con un speech en la que se dijo -de forma muy acertada- que discriminar a alguien por su orientación sexual es como discriminar a alguien por su color o raza, Same Love comenzó. Unos focos con luz tenue componían la sencilla ambientación. Descubrimos la voz de Mary Lambert, que canta exactamente igual que en la versión estudio. y, ¡sorpresa! llegó Jennifer Hudson de sopetón y cantó la parte de Mary a dúo con ella -en la parte de 'not crying on Sundays' me daba la impresión de que se iban a pegar ahí mismo, pero después hubo una sonrisa y un abrazo-.
Todo concluyó con otro speech en favor de los derechos LGTB -el cual Lady Gaga con su sujetador de conchas aplaudió fuertemente- y Macklemore y Ryan Lewis finiquitaron una buena actuación.
Si podemos clasificar al triunfador de la gala de anoche, ése sería Timberlake. Justin Timberly, como le llamó el presentador en dos ocasiones, no solo recibió un premio honorífico -en cuya presentación llena de halagos, el ex-N'Sync se emocionó-, sino el premio más importante, el de Video del año por Mirrors.
Timberlake siempre se ha caracterizado por no dar importancia a la duración media establecida en el pop; sus canciones suelen llegar a los 8 minutos -Mirrors, por ejemplo, dura seis-, y eso lo mostró en su actuación. No fue una actuación espectacular respecto a coreo o ambientación, pero sí lo fueron su voz y la elección de temas, sorpresa -aunque todos lo sabíamos- incluída.
Unos veinte minutos de actuación en la que Justin cantó muchos de sus hits -sonaron Take Back The Night, su último single; SexyBack, My Love, Like I Love You, Cry Me A River, Señorita, Rock Your Body y la triunfadora de la noche, Mirrors-.
Pero eso no fue lo único. Llevándonos de vuelta a los inicios, los N'Sync se reunieron para bailar como ellos saben hacerlo junto a dos de sus hits: Girlfriend y Bye Bye Bye.
Demasiado larga, sin duda. Pero fue una actuación épica, de las mejores de la historia de los VMA, con una gran voz, una gran coreografía y, sobre todo, un guiño a sus fans de todas las épocas.
Claramente recomendable.
No tenía ni idea de que Kanye West iba a actuar, y me sorprendió. Con su último disco, Yeezus, el rapero parecía dejar de lado la promoción: el disco, por no tener, no tiene ni portada. Por eso lo vi raro, pero bueno, pensé que, al ser un pedazo de artista, desplegaría una gran perfomance, no por buscar promoción, sino para demostrar de qué pasta está hecho.
Un Jared Leto con mechas californianas presentó al rapero como a un dios y comenzó la actuación de Kanye. Una coreografía alucinante, muchos efectos visuales y varias canciones de su disco, eso es lo que vimos en su actuación. La actuación me decepcionó bastante, pues, aunque West se haya decidido por la simpleza en la promoción de este disco, pensé que, por eso mismo, esto no sería la típica actuacioncilla promocional para ganar ventas. Nada más lejos de la realidad. Cantó Blood On The Leaves, comenzando con un primer plano con una única luz de tono rojo oscuro enfocándole media cara y después su silueta sobre un fondo en sepia de también la silueta de unos árboles. Y eso fue todo. Sí, el rapero mostró la oscuridad y la agresividad que tiene su magnífico disco -queda pendiente la review-, pero nada más. No vi nada que mereciese la pena, solo una sencilla actuación en la que parece que al rapero le han dicho que nanai eso de no promocionar el álbum.
Aún así, aquí tienes la actuación, y, sobre todo, mi recomendación para que le des varias escuchas -difícilmente te gustará a la primera- al revolucionario e innovador Yeezus.
Seguramente, más de uno piense que odio a Miley. No he sido precisamente un aluvión de halagos para ella desde que salió el vídeo de We Can't Stop, pero no es para menos. Creo que la chica, a parte de una muy buena voz -tiene un timbre super agradable como Rihanna pero sabe usar mucho mejor su voz que la de Barbados-, tiene un talento al componer increíble. Al contrario que a todo el mundo, a mí no me empezó a gustar desde el principio con Hannah Montana, sino con aquel gran disco llamado Can't Be Tamed. Quizás por eso, porque demostró mucho con aquel álbum -el primero después de Hannah Montana-, ahora la critico tanto. Miley ha querido crecer desde que acabó la serie de Disney Channel, y al principio iba bien. Crecer con dignidad es lo que hizo ella con su anterior álbum, lo que ha hecho Selena Gomez o lo que ha hecho Demi Lovato. Pero lo de ahora, a parte de ser horrible, es tan poco natural, tan forzado, que Miley parece más que una chica que ha crecido, una marioneta de la discográfica.
Por supuesto, esto no desapareció en los VMA. Un servidor esperaba una actuación memorable de su nuevo tema, Wrecking Ball, pero no. De un oso gigante salió vestida de corsé Miley. Que si movimientos provocativos, sacar la lengua, mover el culo como en el vídeo... No cantó mal, eso es cierto, pero no hizo más que ser la teen-whore que es en el vídeo de We Can't Stop. Muchos osos y ya está, actuación hecha.
No espero que vuelva la Miley Cyrus de la era Hannah Montana, creo firmemente que las artistas deben crecer. Pero no así, sin duda, no.
Pero lo peor no llega con We Can't Stop. Empieza Robin Thicke con su hit Blurred Lines, y la ex-Montana se queda en sujetador y bragas color carne y “baila”, tocándole la entrepierna a Robin, besándole el cuello y poniendo el culo en su aparato.
Por suerte, el bochornoso momento no dura mucho, y 2 Chainz llega con un despliegue de bailarinas que me encantó; después llegó el nuevo single de Robin Give It 2 U -¿todas sus canciones son de dar algo a alguna mujer?-, en el que Miley quedó relegada al puesto de bailarina, aunque poco bailar y mucho tocarse.
Y así acabó una actuación que, para mi gusto, fue bastante patética. Miley no necesita sujetadores color carne ni movimientos medio epilépticos medio sensuales para ser sexy, pero mientras ella lo descubre, yo seguiré criticando sus actuaciones. Menos mal que el segundo single es una balada.
Lady Gaga promete mucho siempre con sus actuaciones. No es que sean sus mejores actuaciones -no hay nada como la actuación que hizo de Telephone/Dance In The Dark homenajeando a McQueen en los BRIT-, sino que siempre impactan. Que si empieza a sangrar en el escenario y muere atada a una cuerda, que si se viste de hombre...; cada dos años, Gaga llega con una actuación nueva. Y este año, con primer single que promocionar, era la ocasión adecuada.
La Germanotta empezó vestida de cartulina blanca/bolsa del Mercadona y marcándose un tema que, según muchos, podría ser G.U.Y (Girl Under You), de su próximo disco. Al parecer, en esta parte el traje está inspirado en el traje que usaba en Bloody Mary en el Born This Way Ball, por lo que en esa parte homenajea a Born This Way -gracias Mike por el aporte-. Poco más tarde, se quitó el disfraz y se quedó con gorro de piscina negro y mono con brillantes. Cuando parece que se va a dejar de cambiar de ropa, sus bailarines se lo montan para ponerle una falda y una chaqueta azul con brillantes y una peluca de la era The Fame. Parece que vamos viendo de lo que trata la actuación. Poco después, cuando canta la parte de “one second I'm a Koons, then, suddenly the Koons is me”, coge una bola y la sujeta en la mano junto a sus bailarines homenajeando una obra del artista. Y tercer traje de la actuación -que dura poco más de cinco minutos-, colocándose una peluca amarillo pollo de su era The Fame Monster, quitándose la chaqueta y falda azul y pintándose la cara. Cuando se quita la peluca amarilla, parece que se va a quedar con el gorro de piscina y el mono, pero no. La Germanotta desaparece y, en un tiempo record -yo me quedé alucinado, la verdad-, se cambia y se queda con la peluca y el sujetador de conchas del vídeo de Applause, como diciendo 'ésta es mi nueva era'. Si juntamos estos cambios de vestuario, la coreografía y lo cansadísima que se muestra al final de la actuación, podemos concluir con que es cierto lo que decía de que esta actuación exigía mucho esfuerzo físico por su parte.
Vale, ahora bien, tenemos una actuación resultona, difícil, con muchos cambios de vestuario, pero... ¿ha conseguido Gaga superarse? Pues no, para qué mentir. Paparazzi, para mí, fue una actuación épica, y la de Yoü And I fue de leyenda al traer a Brian May y por lo bien que cantó. Sin embargo, en esta actuación, Gaga no solo no ha mostrado una buena voz entre tanta coreo y cambio de vestuario, sino que no ha dado nada épico con lo que maravillarse. Es muy curioso ver cómo se cambia de ropa, pero no ha ofrecido nada demasiado genial: ni impactante ni maravilloso. Por supuesto, podemos ver que la actuación es un tributo a sus fans, porque eso de recorrer su carrera se puede ver que lo hace única y exclusivamente por ellos; además que, de por sí, la letra de la canción ya es un tributo a sus Little Monsters. Y bueno, eso está bien, la actuación es entretenida, pero nada memorable. Al menos el hype no estaba por las nubes como lo estaba con la actuación de Born This Way de los Grammy.
En definitiva, que mala no es, pero para esta gala quizás un servidor esperaba más.
Los VMA son ya un referente en la cultura pop. Pese a ser unos premios sin ninguna robustez ni credibilidad, muchos artistas han aprovechado la gala para mostrar actuaciones impactantes: que si el beso de Madonna-Christina Aguilera-Britney Spears; la actuación de Paparazzi de Lady Gaga o aquella en la que una Britney Spears borracha hizo Gimme More. Las actuaciones de los VMA son ya épicas, y siempre hay mucho hype relacionado con ellas.
Este año, a las 2:00 hora española empezaba en MTV la Red Carpet, aunque ya desde la 1 había links en internet en los que gente más o menos importante aparecían, algunos posaban de la manera más sosa y otros buscaban llamar la atención de la forma más desesperada. Poco hay que comentar de la alfombra roja, salvo que no vino Emma Watson -que fue la más guapa de la gala del 2012-, que Katy Perry llevaba unos dientes de oro en los que ponía “ROAR”, que Lady Gaga llevaba una peluca negra más falsa que hecha a posta, que Pharrel llegó en bicicleta junto a unos veinte chicos que hacían truquillos -uno se cayó-, que Becky G iba de muñeca Bratz y Taylor Swift horriblemente peinada pero muy elegante con ese vestido largo con escote. Nada demasiado interesante.
Para amenizar la espera, comenzó a cantar Justin Bieber 2.0 Austin Mahone. Y bueno, yo pensaba que lo bueno de estos artistas adolescentes es que tienen buena voz, pero para nada; mientras que Bieber aún puede presumir de una buena ejecución, éste no presume de nada porque hizo un playback muy poco sutil. Ni bailando salvó su pobre actuación, aunque tampoco podemos pedir mucho más, el chico está allí para gustar a las adolescentes y Twitter estuvo repleto de hormonas durante su actuación. Cantó What About Love, por cierto. Siento la calidad, pero aquí lo tenéis.
Después, Ariana Grande, aparentando catorce años -tiene diecinueve-, cantó un mix entre dos de sus temas: Baby I y The Way. Y bueno, la chica tiene una voz muy muy buena -quizás un timbre muy chillón, pero sabe usarla-, pero ayer dejó claro que su música es mala con ganas. En fin, aquí os dejo la actuación, que fue tan memorable que no hay ni un solo vídeo en buena calidad en Youtube.
Eso es todo respecto al pre-show. Mantente atento, porque iré subiendo una review de cada actuación.