Aunque seguía conservando la calidad de la composición, la música de Del Rey cada vez dejaba un poco más indiferente. Y es que, si bien en Paradise tenemos algunas de las mejores melodías -y letras- de la chica (Gods & Monsters, Body Electric), el producto final, los temas en general pecaban de lo mismo que muchos de los album tracks del disco del debut: perdían ese toque con el que la artista anteriormente conocida como Lizzie Grant, May Jailer o Lana Del Ray había conquistado la escena indie. Blue Jeans, Video Games, Off To The Races o incluso el primer single de Paradise, Ride, no solo eran baladas emocionantes, sino que daban la impresión de estar escuchando música de épocas pasadas (los sesenta y los setenta, sobre todo). Al contrario, otros, como National Anthem, Summertime Sadness o Bel Air sonaban bonitas, pero dejaban un sabor agridulce al ser baladas que podrían aparecer en cualquier disco de cualquier cantante pop. Perdían el factor Lana.
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lunes, 14 de abril de 2014
Lana Del Rey - West Coast, gran aperitivo para Ultraviolence.
Aunque seguía conservando la calidad de la composición, la música de Del Rey cada vez dejaba un poco más indiferente. Y es que, si bien en Paradise tenemos algunas de las mejores melodías -y letras- de la chica (Gods & Monsters, Body Electric), el producto final, los temas en general pecaban de lo mismo que muchos de los album tracks del disco del debut: perdían ese toque con el que la artista anteriormente conocida como Lizzie Grant, May Jailer o Lana Del Ray había conquistado la escena indie. Blue Jeans, Video Games, Off To The Races o incluso el primer single de Paradise, Ride, no solo eran baladas emocionantes, sino que daban la impresión de estar escuchando música de épocas pasadas (los sesenta y los setenta, sobre todo). Al contrario, otros, como National Anthem, Summertime Sadness o Bel Air sonaban bonitas, pero dejaban un sabor agridulce al ser baladas que podrían aparecer en cualquier disco de cualquier cantante pop. Perdían el factor Lana.
domingo, 13 de octubre de 2013
Lorde - Pure Heroine, heroínas de último curso.
¡Aaaaah...! Los maravillosos dieciséis. Todos recordamos los dieciséis. Una edad en la que se cambia, se madura, se hacen por primera vez cosas que tus padres no te dejan hacer, se encuentran amigos con coche que te llevan donde quieras y te dejan en casa una hora antes de que tus padres se despierten... Una edad maravillosa. Sin embargo, en el Takapuna Grammar School, hay una alumna que recordará sus dieciséis, más que nada, por lanzar un EP, un disco, y conseguir un Top 1 en nada más y nada menos que la Billboard Hot 100.
La chica ha demostrado que es de armas tomar. Compositora y co-productora, con influencias que van desde el hip-hop hasta el grupo más indie que te puedas encontrar, sin necesidad de explotar su sexualidad, eliminar su rizo natural o incluso maquillarse. Lejos de que el título de su álbum sea una especie de juego de palabras -ya que, 'lord' (señor) + 'e': Lorde; 'heroin' (la droga) + 'e': 'heroine'-, sí que creo que Lorde es una pura heroína. Por primera vez en años, una adolescente compone, co-produce, habla de temas que sí son prácticamente específicos de la adolescencia -que, oye, los adolescentes también se enamoran, pero Lorde tiene algo de razón en que la popularidad es algo que obsesiona más a un adolescente que los temas de amor de los que hablan las canciones de Justin Bieber- de una forma madura, a veces rozando lo poético. Solo por eso, la chica ya merece algo de atención.
Aunque no estoy muy de acuerdo con que sea el tema de apertura, Tennis Court es lo primero que escuchamos al reproducir Pure Heroine. El tema, que ya conocíamos de antes por ser el segundo single, sigue siendo un temazo. Un medio tiempo/balada aderezado con una letra que habla de cómo los adolescentes se obsesionan con actuar de un modo distinto y hacer cosas que no les gustan -aquí, el tenis, pero está claro que no es a lo que se refiere realmente- solo por ser popular; unos 'yeah' adictivos y una forma de cantar inspirada en el hip-hop -como ya hacía Lana Del Rey en National Anthem-. Grandísimo tema. 10/10.
El siguiente tema, 400 Lux, tenía que haber abierto el álbum. Con una original base, Ella -nombre real de Lorde- nos desprende un tema en el que, de forma sutil, nos habla de cómo la gente de su edad bebe para matar el tiempo. Algunos pensarán que lo está criticando, otros que no; lo que está claro es que nos cuenta cómo, fruto de lo monótono de sus vidas, solo pueden ir a los mismos sitios de siempre y vaciar botellas. Cuesta acostumbrarse a 400 Lux, pero esos 'and I like you' te acaban enganchando. 9/10.
Su gran éxito. Royals será siempre 'el tema' de Lorde. No sé si volverá a tener algún éxito o será una one hit wonder -tiene material como para, por lo menos, algún número uno más-, pero Royals es la puerta de entrada al mundo Lorde. La gente se comenzará a interesar por ese sonido limpio y sencillo, ese coro que aparece por momentos, ese puente casi rapeado, esa mezcla de pop indie con soul y ese ritmo electrizante. Si no lo he escuchado cien veces, no lo he hecho ninguna. La letra es casi magistral, sobre todo para alguien de su edad, rechazando los lujos y la fama porque no va con alguien como ella, y le da igual, al menos ella no es cazada en un lío amoroso. 10/10.
Tras Royals, viene la que Lorde ha calificado como la canción más madura del álbum. Ribs es, sin duda, el baladón en un disco que está compuesto, principalmente, por medio-tiempos. En una sociedad en la que los adolescentes sueñan con crecer y ser adultos, Lorde dedica un tema a la juventud, a cómo le encantaría poder compartir la cama con su amigo sin que el tema del sexo saliese a relucir en sus mentes, a reírse sin que eso signifique que están tonteando, aunque sabe que eso nunca puede ser suficiente. Un tema en el que Lorde mira atrás y ve cómo esos buenos momentos son irrecuperables, no porque no pueda intentar imitarlos, sino porque hacer lo mismo que hacía cuando era pequeña ya no puede darle la misma felicidad. Musicalmente, puede no ser un trallazo, pero esa letra es magnífica. Por cierto, si escucháis el disco con los audios que subió Lorde a su canal de YouTube, os aviso que Ribs no está en versión álbum, es un directo. 9,5/10.
Buzzcut Season continúa el disco. Con una base menos oscura que sus temas anteriores, Ella nos habla de vivir en la ignorancia -que ella relaciona con vivir en la piscina-, de vivir en un mundo interior en el que, como nada es real, nada puede estar mal. Un gran tema que al principio puede sonarte algo mediocre pero que te acabará enganchando con ese 'but I live in a hologram with you' en el que la voz de Lorde suena oscura y soberbia. 8,75/10.
La canción más comercial del disco, el tercer single, Team. Team es el tema con el que toda persona debería comenzar a escuchar a Lorde. Un inicio adictivo en el que la voz de Lorde se va haciendo mucho más grave mediante efectos de voz mientras repite 'the call I'll send' abre un tema en el que la melodía es la más pop del disco, hablando de cómo siempre ha soñado con salir del suburbio en el que vivía, que la hacía infeliz aunque también le hizo ser más madura y arreglárselas por sí misma. De sus mejores, sin duda. 10/10.
Con un sonido mucho menos oscuro que cualquier tema anterior que hayas escuchado de Lorde, arranca Still Sane. No es que sea mala, es que no tiene nada que te enganche a ella como otras. Eso sí, está claro que si está en el disco es porque su letra, en la que, básicamente, nos explica que aún no está acostumbrada a la fama y que lo de estar todo el día ocupada la abruma todavía, pero que no será otra adolescente caída en desgracia como Lindsay Lohan o Paris Hilton. 7,5/10.
La mayor sorpresa del disco tiene de nombre Glory And Gore. Un tema que recuerda mucho a Lana Del Rey -esos 'ooh' de los versos y ese sonido oscuro a lo Gods & Monsters-, con un ritmo que no la hace bailable pero que te va a hacer mover el pie. Maravillosamente producida, con un puente electrizante, Glory And Gore habla de la primera impresión que le dio la fama, como si fuera un ring en el que hay que luchar para mantenerse arriba. Magnífica. 10/10.
Recuperando el sonido con más luz llega White Teeth Teens, en el que la popularidad de instituto vuelve a ser protagonista. Los white teeth teeens son los chicos populares, y, en este tema, Ella nos deja saber que nunca fue una de ellos, que es algo que parece ir en la sangre. Particularmente, no la veo tan maravillosa como el resto dice que es, no tiene nada que me llame, aunque me parece resultona la metáfora de los adolescentes con los dientes blancos. 7/10.
Con un sonido que a veces recuerda a Madonna, un cambio absoluto en el sonido del disco, llega A World Alone, que consigue dar en el punto exacto con una letra que habla de olvidar las críticas destructivas y los comentarios negativos, porque siempre habrá alguien que no tenga interés en criticarte. Un tema que necesitaba un sonido así, y que se hace aún más genial cuando, mientras ella repite 'but people are talking', suenan de fondo voces de gente hablando. Y ese 'let'em talk' final es genial. 9/10.
Parecía difícil que llegase alguien como Lorde, que alguien supiese acertar con sus letras sinceras y su estilo propio. No es que Lorde sea perfecta, el debut puede salirle bien pero para su segundo disco tiene mucho que superar; sin embargo, con este primer disco, se confirma como una de las grandes del indie actual. Quizás no 'la reina de la alternativa', como se han aventurado a llamarla, pero sí una de las mejores. Bravo, Ella Yelich-O'Connor.
“We live in cities you'll never see on screen.”
La chica ha demostrado que es de armas tomar. Compositora y co-productora, con influencias que van desde el hip-hop hasta el grupo más indie que te puedas encontrar, sin necesidad de explotar su sexualidad, eliminar su rizo natural o incluso maquillarse. Lejos de que el título de su álbum sea una especie de juego de palabras -ya que, 'lord' (señor) + 'e': Lorde; 'heroin' (la droga) + 'e': 'heroine'-, sí que creo que Lorde es una pura heroína. Por primera vez en años, una adolescente compone, co-produce, habla de temas que sí son prácticamente específicos de la adolescencia -que, oye, los adolescentes también se enamoran, pero Lorde tiene algo de razón en que la popularidad es algo que obsesiona más a un adolescente que los temas de amor de los que hablan las canciones de Justin Bieber- de una forma madura, a veces rozando lo poético. Solo por eso, la chica ya merece algo de atención.
Aunque no estoy muy de acuerdo con que sea el tema de apertura, Tennis Court es lo primero que escuchamos al reproducir Pure Heroine. El tema, que ya conocíamos de antes por ser el segundo single, sigue siendo un temazo. Un medio tiempo/balada aderezado con una letra que habla de cómo los adolescentes se obsesionan con actuar de un modo distinto y hacer cosas que no les gustan -aquí, el tenis, pero está claro que no es a lo que se refiere realmente- solo por ser popular; unos 'yeah' adictivos y una forma de cantar inspirada en el hip-hop -como ya hacía Lana Del Rey en National Anthem-. Grandísimo tema. 10/10.
El siguiente tema, 400 Lux, tenía que haber abierto el álbum. Con una original base, Ella -nombre real de Lorde- nos desprende un tema en el que, de forma sutil, nos habla de cómo la gente de su edad bebe para matar el tiempo. Algunos pensarán que lo está criticando, otros que no; lo que está claro es que nos cuenta cómo, fruto de lo monótono de sus vidas, solo pueden ir a los mismos sitios de siempre y vaciar botellas. Cuesta acostumbrarse a 400 Lux, pero esos 'and I like you' te acaban enganchando. 9/10.
Su gran éxito. Royals será siempre 'el tema' de Lorde. No sé si volverá a tener algún éxito o será una one hit wonder -tiene material como para, por lo menos, algún número uno más-, pero Royals es la puerta de entrada al mundo Lorde. La gente se comenzará a interesar por ese sonido limpio y sencillo, ese coro que aparece por momentos, ese puente casi rapeado, esa mezcla de pop indie con soul y ese ritmo electrizante. Si no lo he escuchado cien veces, no lo he hecho ninguna. La letra es casi magistral, sobre todo para alguien de su edad, rechazando los lujos y la fama porque no va con alguien como ella, y le da igual, al menos ella no es cazada en un lío amoroso. 10/10.
Tras Royals, viene la que Lorde ha calificado como la canción más madura del álbum. Ribs es, sin duda, el baladón en un disco que está compuesto, principalmente, por medio-tiempos. En una sociedad en la que los adolescentes sueñan con crecer y ser adultos, Lorde dedica un tema a la juventud, a cómo le encantaría poder compartir la cama con su amigo sin que el tema del sexo saliese a relucir en sus mentes, a reírse sin que eso signifique que están tonteando, aunque sabe que eso nunca puede ser suficiente. Un tema en el que Lorde mira atrás y ve cómo esos buenos momentos son irrecuperables, no porque no pueda intentar imitarlos, sino porque hacer lo mismo que hacía cuando era pequeña ya no puede darle la misma felicidad. Musicalmente, puede no ser un trallazo, pero esa letra es magnífica. Por cierto, si escucháis el disco con los audios que subió Lorde a su canal de YouTube, os aviso que Ribs no está en versión álbum, es un directo. 9,5/10.
Buzzcut Season continúa el disco. Con una base menos oscura que sus temas anteriores, Ella nos habla de vivir en la ignorancia -que ella relaciona con vivir en la piscina-, de vivir en un mundo interior en el que, como nada es real, nada puede estar mal. Un gran tema que al principio puede sonarte algo mediocre pero que te acabará enganchando con ese 'but I live in a hologram with you' en el que la voz de Lorde suena oscura y soberbia. 8,75/10.
La canción más comercial del disco, el tercer single, Team. Team es el tema con el que toda persona debería comenzar a escuchar a Lorde. Un inicio adictivo en el que la voz de Lorde se va haciendo mucho más grave mediante efectos de voz mientras repite 'the call I'll send' abre un tema en el que la melodía es la más pop del disco, hablando de cómo siempre ha soñado con salir del suburbio en el que vivía, que la hacía infeliz aunque también le hizo ser más madura y arreglárselas por sí misma. De sus mejores, sin duda. 10/10.
Con un sonido mucho menos oscuro que cualquier tema anterior que hayas escuchado de Lorde, arranca Still Sane. No es que sea mala, es que no tiene nada que te enganche a ella como otras. Eso sí, está claro que si está en el disco es porque su letra, en la que, básicamente, nos explica que aún no está acostumbrada a la fama y que lo de estar todo el día ocupada la abruma todavía, pero que no será otra adolescente caída en desgracia como Lindsay Lohan o Paris Hilton. 7,5/10.
La mayor sorpresa del disco tiene de nombre Glory And Gore. Un tema que recuerda mucho a Lana Del Rey -esos 'ooh' de los versos y ese sonido oscuro a lo Gods & Monsters-, con un ritmo que no la hace bailable pero que te va a hacer mover el pie. Maravillosamente producida, con un puente electrizante, Glory And Gore habla de la primera impresión que le dio la fama, como si fuera un ring en el que hay que luchar para mantenerse arriba. Magnífica. 10/10.
Recuperando el sonido con más luz llega White Teeth Teens, en el que la popularidad de instituto vuelve a ser protagonista. Los white teeth teeens son los chicos populares, y, en este tema, Ella nos deja saber que nunca fue una de ellos, que es algo que parece ir en la sangre. Particularmente, no la veo tan maravillosa como el resto dice que es, no tiene nada que me llame, aunque me parece resultona la metáfora de los adolescentes con los dientes blancos. 7/10.
Con un sonido que a veces recuerda a Madonna, un cambio absoluto en el sonido del disco, llega A World Alone, que consigue dar en el punto exacto con una letra que habla de olvidar las críticas destructivas y los comentarios negativos, porque siempre habrá alguien que no tenga interés en criticarte. Un tema que necesitaba un sonido así, y que se hace aún más genial cuando, mientras ella repite 'but people are talking', suenan de fondo voces de gente hablando. Y ese 'let'em talk' final es genial. 9/10.
Parecía difícil que llegase alguien como Lorde, que alguien supiese acertar con sus letras sinceras y su estilo propio. No es que Lorde sea perfecta, el debut puede salirle bien pero para su segundo disco tiene mucho que superar; sin embargo, con este primer disco, se confirma como una de las grandes del indie actual. Quizás no 'la reina de la alternativa', como se han aventurado a llamarla, pero sí una de las mejores. Bravo, Ella Yelich-O'Connor.
“We live in cities you'll never see on screen.”
viernes, 1 de febrero de 2013
Sky Ferreira - Ghost (EP), ha nacido una estrella.
Hay mucho detrás de esa seguridad, de ese falso rubio, de esa actitud de Madonna ochentera y de esos labios carnosos. Es curioso que sus vídeos tengan una media de unos 300.000 visitas y solo tenga 152.637 seguidores en Twitter, porque la chica, si bien no es lo más comercial del panorama indie, tiene madera de éxito. ¿Quieres saber de qué va su EP Ghost?
Abrimos con una balada; craso error. Sad Dream no es insoportable, ni insípida. Tiene un regusto folk, incluso puede recordarte al Ride de Lana (sin la personalidad que desprende el primer single de Paradise, eso sí), pero no es nada fuera del otro mundo. Y ése es el problema de las baladas, que o eres Adele o haces algo a la altura de, por lo menos, el Masterpiece de Madonna para que no se quede como un tema que pasas a la mitad. 6/10.
Inicio potente el de Lost In My Bedroom. Una canción pop normal con una producción asombrosa. Ingeniosa, adictiva, cañera, así se hace electropop. 9/10.
Volvemos a otra balada, Ghost. Vale, no es que sea nada del otro mundo, pero es mejor que Sad Dream, y el estribillo es irresistible. "What did I do to make you so cruel?" 7/10.
2:22 minutos de caña noventera forman Red Lips. El vídeo es una pesadilla si tu aracnofobia no te permite ni ver a Toby la Tarantula (o si odias a Terry Richardson), pero el tema es simplemente genial. 8/10.
Cerramos el disco dando prácticamente gracias a la Ferreira. Everything Is Embarrassing es, paradójicamente, la canción menos comercial de su carrera y la más conocida. Ochentera, simple, hipnótica, relajante, nos cuenta como el chico de que se enamoró solo quería jugar con ella. Su voz, la ambigua producción que no hace que estemos ante una balada ni ante un tema movido, el juego de palabras entre "anything" y "everything". Temazo. "Could have been my anything, now everything's embarrassing." 10/10.
En definitiva, Sky es una de esas chicas que, a pesar de ser buena y comercial al mismo tiempo, se quedarán en la parte indie de la industria. ¿Quién sabe? A lo mejor, algún día, gente como ella o Marina & The Diamonds den el salto a lo mainstream. Y si no, que se queden como nuestros tesoros escondidos.
"And I'm lost in my head, and I'm lost in my bedroom again."
Inicio potente el de Lost In My Bedroom. Una canción pop normal con una producción asombrosa. Ingeniosa, adictiva, cañera, así se hace electropop. 9/10.
Volvemos a otra balada, Ghost. Vale, no es que sea nada del otro mundo, pero es mejor que Sad Dream, y el estribillo es irresistible. "What did I do to make you so cruel?" 7/10.
2:22 minutos de caña noventera forman Red Lips. El vídeo es una pesadilla si tu aracnofobia no te permite ni ver a Toby la Tarantula (o si odias a Terry Richardson), pero el tema es simplemente genial. 8/10.
Cerramos el disco dando prácticamente gracias a la Ferreira. Everything Is Embarrassing es, paradójicamente, la canción menos comercial de su carrera y la más conocida. Ochentera, simple, hipnótica, relajante, nos cuenta como el chico de que se enamoró solo quería jugar con ella. Su voz, la ambigua producción que no hace que estemos ante una balada ni ante un tema movido, el juego de palabras entre "anything" y "everything". Temazo. "Could have been my anything, now everything's embarrassing." 10/10.
En definitiva, Sky es una de esas chicas que, a pesar de ser buena y comercial al mismo tiempo, se quedarán en la parte indie de la industria. ¿Quién sabe? A lo mejor, algún día, gente como ella o Marina & The Diamonds den el salto a lo mainstream. Y si no, que se queden como nuestros tesoros escondidos.
"And I'm lost in my head, and I'm lost in my bedroom again."
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jueves, 8 de noviembre de 2012
¿Qué esperar de... los próximos discos del pop?
Re-inuguro el blog con nuevo diseño; un poco sosillo, lo sé, pero iré cambiándolo.
La verdad es que este noviembre se nos van a juntar muchos discos nuevos. El lunes 12 llega la edición Paradise del debut de Lana Del Rey, Born To Die. El 13, Lotus, el esperadísimo (o quizás no tanto) comeback de Christina Aguilera. Seis días mas tarde, tendremos entre nosotros Unapologetic, el séptimo disco de Rihanna (lo curioso es que tanto el de Aguilera como el de Rihanna son el séptimo de ambas, pero llevan trece y ¡siete! años en el mundo de la música respectivamente). Ese mismo día, Nicki Minaj lanzará la re-edición de la re-edición de su álbum debut, Pink Friday: Roman Reloaded The Re-Up (que en 2013 lance Pink Friday: Roman Reloaded The Re-Up - Black Friday Edition y me hago fan). Pero no es noviembre todo, parece que lo que queda de 2012 y 2013 estarán cargados de comebacks. ¿Quiéres saber cuáles son los que más me pican la curiosidad?
Born To Die, The Paradise Edition, de Lana Del Rey:
Ya solo nos queda esperar hasta el lunes para tener la ansiada (por lo menos por mí) re-edición de uno de los discos del año, Born To Die. Y es que no es para menos, ocho nuevos temas para disfrutar de su voz grave y su temática hollywoodiense. Ride, el primer single, ya lo conocimos, y a mes y medio de su estreno, sigue siendo un temazo. También hemos escuchado Blue Velvet, el cuál es un cover pasado un poco por el filtro Del Rey, que queda más que resultón; o Burning Desire, que es la hermana aburridilla de cualquier leak sensual de Lana. Entre la versión estudio de Body Electric (la cuál, según los snippets, me da la impresión que se han cargado), la grandísima Gods & Monsters (he escuchado menos de un minuto de ella y ya me pone los pelos de punta), la genial American y la versión remasterizada (y esta vez sí, mejorada) de Yayo; creo que se avecina un disco al menos interesante de escuchar. Veremos si la edición paradisiaca de Born To Die merece la pena o solo será recordada por la frase "my pussy tastes like Pepsi Cola".
Unapologetic, de Rihanna:
Sorpresón mayúsculo con los snippets de Unapologetic. El que se avecinaba como el peor disco de la cantante, resulta que parece uno de los mejores que (le) ha(n) hecho, y si los snippets fueran las canciones, yo lo nominaría a Disco Del Año. Y es cierto que, aunque RiRi no haga absolutamente nada en sus discos desde aquel lejano y genial Rated R, cada año la reinventan, y hasta el noviembre que viene, es la época del urban. Parece que No Love Allowed no es ni la mitad que Man Down, pero bastante mejor que esos ridículos intentos de hacer reggae de Talk That Talk; Nobody's Bussines es a la vez una decepción (Chris Brown, no digo más) y una alegría (vaya temazo que se nos ha marcado); y por no hablar de Jump, que es una de esas canciones tan sexys de Rihanna con dubstep y un toque muy noventero, o Pour It Up, que me parece aún mejor que la genial Cockiness de Talk That Talk. Y así a lo largo del disco, con un conjunto de temas variados, limpios y en su justa medida. A esta chica le sientan estupendamente los noventa; por favor, sigue así toda tu carrera.
ARTPOP, de Lady Gaga:
Te guste Gaga o no, no puedes negar que tienes ganas de saber cómo sonará su nuevo disco. La idea de que lo lance en dos volúmenes, el primero más comercial y el segundo más experimental, me parece genial. Parece que viene una etapa menos oscura para la Germanotta, aunque yo sigo queriendo que vuelva esa oscuridad tan bien hecha de The Fame Monster. ¿Tendrá puentes dubstep? ¿Se irá al urban? ¿Será uno de esos discos inclasificables dentro de un solo estilo? Yo solo pido que tenga temas limpios y más sencillos, nada como Born This Way, y que al menos me encante uno de los volúmenes. Y que deje de querer crear obras de arte, por favor.
Broke With Expensive Tastes, de Azealia Banks:
Los continuos retrasosmentales del álbum debut de la chica anteriormente conocida como Miss Bank$ hacen que no pueda aseguraros que el disco salga en 2013, pero lo que os garantizo es que lo comentaré en este blog. Y es que me desconcierta, porque puede que siga el estilo trabajado y bien producido de su EP 1991, o se haya dado cuenta de que con los temas de su mixtape, Fantasea, nos ha convencido con creces. Es una gran mixtape, pero yo en su álbum espero algo muy cuidado, con una producción perfecta y con temas tan pegadizos como Esta Noche, Fuck Up The Fun, 212 o Liquorice. Esperemos que la rapera con más hype de la historia no esté demasiado sobrevalorada.
Florence + The Machine / Florence Welch:
Aunque Lungs y su re-edición Between Two Lungs fueron muy, pero que muy buenos, Ceremonials fue simplemente magnífico. Un sonido más maduro, bastante más homogéneo que el primero (intenta comparar Kiss With A Fist con Rabbit Heart), oscuro, soberbio. Sinceramente, un discazo de los que ya no se hacen, y que la ha catapultado a mis favoritos. Pero después de un álbum tan bueno, llega la prueba de fuego. ¿Conseguirá superar la maravillosa Shake It Out? Pues seguramente no, por eso Flo y su máquina deberían alejarse de esos derroteros, irse a otros caminos que no chirríen mucho, pero que no estén demasiado explorados (siempre he pensado que el estilo oriental hecho a su manera les podría quedar bien). Aunque, quién sabe, a lo mejor el tercer disco de la banda va por el camino del segundo, pero antes nos encontramos con ese "side proyect" de Florence en solitario en el que iba a explorar el dance. Sinceramente, no se me ocurre nadie mejor para dar un soplo de aire fresco a ese género que huele un poco mal ya, y Sweet Nothing es un temazo.
Madonna:
Sí, lo sé, quedan años para esto, pero no hay nada que me apetezca más que escuchar el nuevo disco de la Reina Del Pop. Reconozcámoslo, MDNA es malo. Es decir, si fuese el debut de Rita Ora, estaría alabándola, pero para ser el disco de la mujer más importante del pop de los últimos años, la que con cada disco cambiaba el rumbo de la música, me parece muy decepcionante. Y no por la calidad de los temas, sino porque ha metido un par de canciones que merecen la pena, y el resto temas aceptables pero demasiado genéricos. Y a Madonna le perdono el ser pesada, el buscar tanto la atención como Lady Gaga, el ser insoportable; pero nunca el ser genérica. Yo quiero innovación, y que el resto llegue solo. ¿Quién sabe? A lo mejor, ahora que ha visto que no tiene el éxito esperado, se atreve con ese disco roquero que nunca lanzó.
Marina & The Diamonds:
Es toda una sobrevalorada, pero realmente tiene talento. Con una voz más que peculiar y una gran capacidad de escritura, Marina tiene el potencial para convertirse en una de las grandes del indie. Con un primer disco muy alternativo y un segundo más en la línea pop (eso sí, con muchos temazos), lo que le queda a Diamandis no es más que reinventarse otra vez. Aunque no lo creáis, existen más géneros que el pop, el dance y el r&b. ¿Algo más rockero? ¿La reinvención de la música de alguna década pasada? Quién sabe. Lo que está claro es que la escusa de meterse con lo mainstream ha colado esta vez, pero no lo hará una segunda, así que se deje de preocupar por Billboard y se meta entre ceja y ceja que tiene talento de sobra para destacar.
The Sound Of Arrows:
Poco puedo decir de ellos, solo que espero una continuación lógica de ese maravilloso Voyage, tan tranquilo, hipnótico y bonito como el primero. Pero bueno, los cambios no siempre son para mal, ¿no?
Y ésta es la lista de mis álbumes más esperados, dominada mayoritariamente por las jefas del pop actualmente, las mujeres. Y vosotros, ¿qué esperáis de la esfera pop durante los próximos doce meses?
PD.: los comentarios del blog se han borrado, pero todo lo demás sigue como siempre.
La verdad es que este noviembre se nos van a juntar muchos discos nuevos. El lunes 12 llega la edición Paradise del debut de Lana Del Rey, Born To Die. El 13, Lotus, el esperadísimo (o quizás no tanto) comeback de Christina Aguilera. Seis días mas tarde, tendremos entre nosotros Unapologetic, el séptimo disco de Rihanna (lo curioso es que tanto el de Aguilera como el de Rihanna son el séptimo de ambas, pero llevan trece y ¡siete! años en el mundo de la música respectivamente). Ese mismo día, Nicki Minaj lanzará la re-edición de la re-edición de su álbum debut, Pink Friday: Roman Reloaded The Re-Up (que en 2013 lance Pink Friday: Roman Reloaded The Re-Up - Black Friday Edition y me hago fan). Pero no es noviembre todo, parece que lo que queda de 2012 y 2013 estarán cargados de comebacks. ¿Quiéres saber cuáles son los que más me pican la curiosidad?
Born To Die, The Paradise Edition, de Lana Del Rey:
Ya solo nos queda esperar hasta el lunes para tener la ansiada (por lo menos por mí) re-edición de uno de los discos del año, Born To Die. Y es que no es para menos, ocho nuevos temas para disfrutar de su voz grave y su temática hollywoodiense. Ride, el primer single, ya lo conocimos, y a mes y medio de su estreno, sigue siendo un temazo. También hemos escuchado Blue Velvet, el cuál es un cover pasado un poco por el filtro Del Rey, que queda más que resultón; o Burning Desire, que es la hermana aburridilla de cualquier leak sensual de Lana. Entre la versión estudio de Body Electric (la cuál, según los snippets, me da la impresión que se han cargado), la grandísima Gods & Monsters (he escuchado menos de un minuto de ella y ya me pone los pelos de punta), la genial American y la versión remasterizada (y esta vez sí, mejorada) de Yayo; creo que se avecina un disco al menos interesante de escuchar. Veremos si la edición paradisiaca de Born To Die merece la pena o solo será recordada por la frase "my pussy tastes like Pepsi Cola".
Unapologetic, de Rihanna:
Sorpresón mayúsculo con los snippets de Unapologetic. El que se avecinaba como el peor disco de la cantante, resulta que parece uno de los mejores que (le) ha(n) hecho, y si los snippets fueran las canciones, yo lo nominaría a Disco Del Año. Y es cierto que, aunque RiRi no haga absolutamente nada en sus discos desde aquel lejano y genial Rated R, cada año la reinventan, y hasta el noviembre que viene, es la época del urban. Parece que No Love Allowed no es ni la mitad que Man Down, pero bastante mejor que esos ridículos intentos de hacer reggae de Talk That Talk; Nobody's Bussines es a la vez una decepción (Chris Brown, no digo más) y una alegría (vaya temazo que se nos ha marcado); y por no hablar de Jump, que es una de esas canciones tan sexys de Rihanna con dubstep y un toque muy noventero, o Pour It Up, que me parece aún mejor que la genial Cockiness de Talk That Talk. Y así a lo largo del disco, con un conjunto de temas variados, limpios y en su justa medida. A esta chica le sientan estupendamente los noventa; por favor, sigue así toda tu carrera.
ARTPOP, de Lady Gaga:
Te guste Gaga o no, no puedes negar que tienes ganas de saber cómo sonará su nuevo disco. La idea de que lo lance en dos volúmenes, el primero más comercial y el segundo más experimental, me parece genial. Parece que viene una etapa menos oscura para la Germanotta, aunque yo sigo queriendo que vuelva esa oscuridad tan bien hecha de The Fame Monster. ¿Tendrá puentes dubstep? ¿Se irá al urban? ¿Será uno de esos discos inclasificables dentro de un solo estilo? Yo solo pido que tenga temas limpios y más sencillos, nada como Born This Way, y que al menos me encante uno de los volúmenes. Y que deje de querer crear obras de arte, por favor.
Broke With Expensive Tastes, de Azealia Banks:
Los continuos retrasos
Florence + The Machine / Florence Welch:
Aunque Lungs y su re-edición Between Two Lungs fueron muy, pero que muy buenos, Ceremonials fue simplemente magnífico. Un sonido más maduro, bastante más homogéneo que el primero (intenta comparar Kiss With A Fist con Rabbit Heart), oscuro, soberbio. Sinceramente, un discazo de los que ya no se hacen, y que la ha catapultado a mis favoritos. Pero después de un álbum tan bueno, llega la prueba de fuego. ¿Conseguirá superar la maravillosa Shake It Out? Pues seguramente no, por eso Flo y su máquina deberían alejarse de esos derroteros, irse a otros caminos que no chirríen mucho, pero que no estén demasiado explorados (siempre he pensado que el estilo oriental hecho a su manera les podría quedar bien). Aunque, quién sabe, a lo mejor el tercer disco de la banda va por el camino del segundo, pero antes nos encontramos con ese "side proyect" de Florence en solitario en el que iba a explorar el dance. Sinceramente, no se me ocurre nadie mejor para dar un soplo de aire fresco a ese género que huele un poco mal ya, y Sweet Nothing es un temazo.
Madonna:
Sí, lo sé, quedan años para esto, pero no hay nada que me apetezca más que escuchar el nuevo disco de la Reina Del Pop. Reconozcámoslo, MDNA es malo. Es decir, si fuese el debut de Rita Ora, estaría alabándola, pero para ser el disco de la mujer más importante del pop de los últimos años, la que con cada disco cambiaba el rumbo de la música, me parece muy decepcionante. Y no por la calidad de los temas, sino porque ha metido un par de canciones que merecen la pena, y el resto temas aceptables pero demasiado genéricos. Y a Madonna le perdono el ser pesada, el buscar tanto la atención como Lady Gaga, el ser insoportable; pero nunca el ser genérica. Yo quiero innovación, y que el resto llegue solo. ¿Quién sabe? A lo mejor, ahora que ha visto que no tiene el éxito esperado, se atreve con ese disco roquero que nunca lanzó.
Marina & The Diamonds:
Es toda una sobrevalorada, pero realmente tiene talento. Con una voz más que peculiar y una gran capacidad de escritura, Marina tiene el potencial para convertirse en una de las grandes del indie. Con un primer disco muy alternativo y un segundo más en la línea pop (eso sí, con muchos temazos), lo que le queda a Diamandis no es más que reinventarse otra vez. Aunque no lo creáis, existen más géneros que el pop, el dance y el r&b. ¿Algo más rockero? ¿La reinvención de la música de alguna década pasada? Quién sabe. Lo que está claro es que la escusa de meterse con lo mainstream ha colado esta vez, pero no lo hará una segunda, así que se deje de preocupar por Billboard y se meta entre ceja y ceja que tiene talento de sobra para destacar.
The Sound Of Arrows:
Poco puedo decir de ellos, solo que espero una continuación lógica de ese maravilloso Voyage, tan tranquilo, hipnótico y bonito como el primero. Pero bueno, los cambios no siempre son para mal, ¿no?
Y ésta es la lista de mis álbumes más esperados, dominada mayoritariamente por las jefas del pop actualmente, las mujeres. Y vosotros, ¿qué esperáis de la esfera pop durante los próximos doce meses?
PD.: los comentarios del blog se han borrado, pero todo lo demás sigue como siempre.
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The Sound Of Arrows
viernes, 31 de agosto de 2012
Marina And The Diamonds - Electra Heart
La vuelta de esta galesa al mercado se produjo con Electra Heart, del cuál ya tuvimos dos sinlgles promocionales: la impresionante Radioactive y Fear and Loathing. Después del alegre Primadonna como primer single, nos llego el álbum completo el 27 de abril.
Este disco cuenta la historia del "alter-ego" del mismo nombre, Electra Heart. Una rompecorazones, una adicta a romper familias felices, una bubblegum bitch, una primadonna. Como ya dijeron en Hipersónica, todo lo que (no) quieres que sea tu novia. En realidad, es una crítica al mundo mainstream, a las popstars. Y es una crítica más que rara, porque se convierte en lo que critica. Ella alarga el típico "si no puedes con ellos, únete a ellos" y le añade "y destrózales desde dentro". Se reinventa para criticar algo (¿estamos ante la Madonna del indie?), pero tiene un problema: sabe que con su anterior estilo nadie la iba a hacer caso respecto a esta crítica, pero también sabe (o debería saber) que la gente no comprenderá el mensaje, sino que verá a una más intentando colarse en la escena mainstream. Dicho esto, comienzo la crítica musical:
El disco se abre con Bubblegum Bitch. No es "la canción" del álbum, pero tiene un toque rebelde y cañero que hace que todo el mundo la quiera como single. Yo creo que sería un desperdicio, pero saque lo que saque va a seguir estando infravalorada. Una pena.
Después de Primadonna, que me parece una fresca unión entre cualquier canción de Blackout de Britney y We Found Love de Rihanna, viene Lies. La versión del álbum de Lies está completamente destrozada; no tiene una producción excesiva, pero sí para lo que pedía la canción. Me quedo, de lejos, con la versión acústica.
Cuando el disco ya te ha convencido y no esperas que venga algo mejor, llega Homewrecker. Es ese contraste entre la inocencia de la parte hablada con la casi maldad de la potente voz en la parte cantada el que hace que sea un temazo. Aquí, sin duda, prefiero la versión de estudio a la acústica, porque la producción le da el toque que le faltaba a la canción. Aunque es cierto que ya no veremos otra canción con esta fórmula en la discografía de Marina, porque sería repetirse, Homewrecker perdurará en el tiempo. O, por lo menos, en mi biblioteca de iTunes.
Starring Role destaca por su letra. Una original letra que usa los papeles de, por ejemplo, una película (protagonista, secundario), con ser la persona más importante para alguien. Cómo no, os recomiendo la versión acústica.
The State Of Dreaming pasaría sin pena ni gloria si no fuese por esos adictivos "my life is a play, is a play" antes del estribillo. Power & Control (segundo single) y Living Dead son parecidas: oscuras y ochenteras. Muy buenas ambas.
Y entonces, cuando estás a punto de poner Electra Heart en tu lista blanca de los discos, llega la joya: Teen Idle. Claramente es la mejor canción del álbum, y creo que es la mejor de su carrera; por lo menos es mi favorita de sus dos álbumes. Quizás me esté colando con esto, pero en el estribillo no puedo dejar de ver inspiración de la música gregoriana. En cualquier caso, Teen Idle me enamora.
Valley Of The Dolls, cuyas características son parecidas a las de Power & Control y Living Dead, precede al único bajón del ábum: Hypocrates. Yo (y, según he leído, bastante gente) no consigo pillarle el punto al tema, y cualquier bonus quedaría mejor.
Fear And Loathing es simple, lenta y oscura. Con ella termina la edición estándar. De la deluxe, solo destacar la impresionante Radioactive y las preciosas Buy The Stars y Lonely Hearts Club.
Electra Heart es un discazo. La producción es fantástica en la mayoría de casos, las melodías impresionantes y la característica voz de Marina es mucho más aprovechada aquí que en The Family Jewels. Bravo, Marina.
Este disco cuenta la historia del "alter-ego" del mismo nombre, Electra Heart. Una rompecorazones, una adicta a romper familias felices, una bubblegum bitch, una primadonna. Como ya dijeron en Hipersónica, todo lo que (no) quieres que sea tu novia. En realidad, es una crítica al mundo mainstream, a las popstars. Y es una crítica más que rara, porque se convierte en lo que critica. Ella alarga el típico "si no puedes con ellos, únete a ellos" y le añade "y destrózales desde dentro". Se reinventa para criticar algo (¿estamos ante la Madonna del indie?), pero tiene un problema: sabe que con su anterior estilo nadie la iba a hacer caso respecto a esta crítica, pero también sabe (o debería saber) que la gente no comprenderá el mensaje, sino que verá a una más intentando colarse en la escena mainstream. Dicho esto, comienzo la crítica musical:
El disco se abre con Bubblegum Bitch. No es "la canción" del álbum, pero tiene un toque rebelde y cañero que hace que todo el mundo la quiera como single. Yo creo que sería un desperdicio, pero saque lo que saque va a seguir estando infravalorada. Una pena.
Después de Primadonna, que me parece una fresca unión entre cualquier canción de Blackout de Britney y We Found Love de Rihanna, viene Lies. La versión del álbum de Lies está completamente destrozada; no tiene una producción excesiva, pero sí para lo que pedía la canción. Me quedo, de lejos, con la versión acústica.
Cuando el disco ya te ha convencido y no esperas que venga algo mejor, llega Homewrecker. Es ese contraste entre la inocencia de la parte hablada con la casi maldad de la potente voz en la parte cantada el que hace que sea un temazo. Aquí, sin duda, prefiero la versión de estudio a la acústica, porque la producción le da el toque que le faltaba a la canción. Aunque es cierto que ya no veremos otra canción con esta fórmula en la discografía de Marina, porque sería repetirse, Homewrecker perdurará en el tiempo. O, por lo menos, en mi biblioteca de iTunes.
Starring Role destaca por su letra. Una original letra que usa los papeles de, por ejemplo, una película (protagonista, secundario), con ser la persona más importante para alguien. Cómo no, os recomiendo la versión acústica.
The State Of Dreaming pasaría sin pena ni gloria si no fuese por esos adictivos "my life is a play, is a play" antes del estribillo. Power & Control (segundo single) y Living Dead son parecidas: oscuras y ochenteras. Muy buenas ambas.
Y entonces, cuando estás a punto de poner Electra Heart en tu lista blanca de los discos, llega la joya: Teen Idle. Claramente es la mejor canción del álbum, y creo que es la mejor de su carrera; por lo menos es mi favorita de sus dos álbumes. Quizás me esté colando con esto, pero en el estribillo no puedo dejar de ver inspiración de la música gregoriana. En cualquier caso, Teen Idle me enamora.
Valley Of The Dolls, cuyas características son parecidas a las de Power & Control y Living Dead, precede al único bajón del ábum: Hypocrates. Yo (y, según he leído, bastante gente) no consigo pillarle el punto al tema, y cualquier bonus quedaría mejor.
Fear And Loathing es simple, lenta y oscura. Con ella termina la edición estándar. De la deluxe, solo destacar la impresionante Radioactive y las preciosas Buy The Stars y Lonely Hearts Club.
Electra Heart es un discazo. La producción es fantástica en la mayoría de casos, las melodías impresionantes y la característica voz de Marina es mucho más aprovechada aquí que en The Family Jewels. Bravo, Marina.
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