domingo, 13 de octubre de 2013

Lorde - Pure Heroine, heroínas de último curso.

¡Aaaaah...! Los maravillosos dieciséis. Todos recordamos los dieciséis. Una edad en la que se cambia, se madura, se hacen por primera vez cosas que tus padres no te dejan hacer, se encuentran amigos con coche que te llevan donde quieras y te dejan en casa una hora antes de que tus padres se despierten... Una edad maravillosa. Sin embargo, en el Takapuna Grammar School, hay una alumna que recordará sus dieciséis, más que nada, por lanzar un EP, un disco, y conseguir un Top 1 en nada más y nada menos que la Billboard Hot 100.
La chica ha demostrado que es de armas tomar. Compositora y co-productora, con influencias que van desde el hip-hop hasta el grupo más indie que te puedas encontrar, sin necesidad de explotar su sexualidad, eliminar su rizo natural o incluso maquillarse. Lejos de que el título de su álbum sea una especie de juego de palabras -ya que, 'lord' (señor) + 'e': Lorde; 'heroin' (la droga) + 'e': 'heroine'-, sí que creo que Lorde es una pura heroína. Por primera vez en años, una adolescente compone, co-produce, habla de temas que sí son prácticamente específicos de la adolescencia -que, oye, los adolescentes también se enamoran, pero Lorde tiene algo de razón en que la popularidad es algo que obsesiona más a un adolescente que los temas de amor de los que hablan las canciones de Justin Bieber- de una forma madura, a veces rozando lo poético. Solo por eso, la chica ya merece algo de atención.

Aunque no estoy muy de acuerdo con que sea el tema de apertura, Tennis Court es lo primero que escuchamos al reproducir Pure Heroine. El tema, que ya conocíamos de antes por ser el segundo single, sigue siendo un temazo. Un medio tiempo/balada aderezado con una letra que habla de cómo los adolescentes se obsesionan con actuar de un modo distinto y hacer cosas que no les gustan -aquí, el tenis, pero está claro que no es a lo que se refiere realmente- solo por ser popular; unos 'yeah' adictivos y una forma de cantar inspirada en el hip-hop -como ya hacía Lana Del Rey en National Anthem-. Grandísimo tema. 10/10.
El siguiente tema, 400 Lux, tenía que haber abierto el álbum. Con una original base, Ella -nombre real de Lorde- nos desprende un tema en el que, de forma sutil, nos habla de cómo la gente de su edad bebe para matar el tiempo. Algunos pensarán que lo está criticando, otros que no; lo que está claro es que nos cuenta cómo, fruto de lo monótono de sus vidas, solo pueden ir a los mismos sitios de siempre y vaciar botellas. Cuesta acostumbrarse a 400 Lux, pero esos 'and I like you' te acaban enganchando. 9/10.
Su gran éxito. Royals será siempre 'el tema' de Lorde. No sé si volverá a tener algún éxito o será una one hit wonder -tiene material como para, por lo menos, algún número uno más-, pero Royals es la puerta de entrada al mundo Lorde. La gente se comenzará a interesar por ese sonido limpio y sencillo, ese coro que aparece por momentos, ese puente casi rapeado, esa mezcla de pop indie con soul y ese ritmo electrizante. Si no lo he escuchado cien veces, no lo he hecho ninguna. La letra es casi magistral, sobre todo para alguien de su edad, rechazando los lujos y la fama porque no va con alguien como ella, y le da igual, al menos ella no es cazada en un lío amoroso. 10/10.
Tras Royals, viene la que Lorde ha calificado como la canción más madura del álbum. Ribs es, sin duda, el baladón en un disco que está compuesto, principalmente, por medio-tiempos. En una sociedad en la que los adolescentes sueñan con crecer y ser adultos, Lorde dedica un tema a la juventud, a cómo le encantaría poder compartir la cama con su amigo sin que el tema del sexo saliese a relucir en sus mentes, a reírse sin que eso signifique que están tonteando, aunque sabe que eso nunca puede ser suficiente. Un tema en el que Lorde mira atrás y ve cómo esos buenos momentos son irrecuperables, no porque no pueda intentar imitarlos, sino porque hacer lo mismo que hacía cuando era pequeña ya no puede darle la misma felicidad. Musicalmente, puede no ser un trallazo, pero esa letra es magnífica. Por cierto, si escucháis el disco con los audios que subió Lorde a su canal de YouTube, os aviso que Ribs no está en versión álbum, es un directo. 9,5/10.
Buzzcut Season continúa el disco. Con una base menos oscura que sus temas anteriores, Ella nos habla de vivir en la ignorancia -que ella relaciona con vivir en la piscina-, de vivir en un mundo interior en el que, como nada es real, nada puede estar mal. Un gran tema que al principio puede sonarte algo mediocre pero que te acabará enganchando con ese 'but I live in a hologram with you' en el que la voz de Lorde suena oscura y soberbia. 8,75/10.
La canción más comercial del disco, el tercer single, Team. Team es el tema con el que toda persona debería comenzar a escuchar a Lorde. Un inicio adictivo en el que la voz de Lorde se va haciendo mucho más grave mediante efectos de voz mientras repite 'the call I'll send' abre un tema en el que la melodía es la más pop del disco, hablando de cómo siempre ha soñado con salir del suburbio en el que vivía, que la hacía infeliz aunque también le hizo ser más madura y arreglárselas por sí misma. De sus mejores, sin duda. 10/10.
Con un sonido mucho menos oscuro que cualquier tema anterior que hayas escuchado de Lorde, arranca Still Sane. No es que sea mala, es que no tiene nada que te enganche a ella como otras. Eso sí, está claro que si está en el disco es porque su letra, en la que, básicamente, nos explica que aún no está acostumbrada a la fama y que lo de estar todo el día ocupada la abruma todavía, pero que no será otra adolescente caída en desgracia como Lindsay Lohan o Paris Hilton. 7,5/10.
La mayor sorpresa del disco tiene de nombre Glory And Gore. Un tema que recuerda mucho a Lana Del Rey -esos 'ooh' de los versos y ese sonido oscuro a lo Gods & Monsters-, con un ritmo que no la hace bailable pero que te va a hacer mover el pie. Maravillosamente producida, con un puente electrizante, Glory And Gore habla de la primera impresión que le dio la fama, como si fuera un ring en el que hay que luchar para mantenerse arriba. Magnífica. 10/10.
Recuperando el sonido con más luz llega White Teeth Teens, en el que la popularidad de instituto vuelve a ser protagonista. Los white teeth teeens son los chicos populares, y, en este tema, Ella nos deja saber que nunca fue una de ellos, que es algo que parece ir en la sangre. Particularmente, no la veo tan maravillosa como el resto dice que es, no tiene nada que me llame, aunque me parece resultona la metáfora de los adolescentes con los dientes blancos. 7/10.
Con un sonido que a veces recuerda a Madonna, un cambio absoluto en el sonido del disco, llega A World Alone, que consigue dar en el punto exacto con una letra que habla de olvidar las críticas destructivas y los comentarios negativos, porque siempre habrá alguien que no tenga interés en criticarte. Un tema que necesitaba un sonido así, y que se hace aún más genial cuando, mientras ella repite 'but people are talking', suenan de fondo voces de gente hablando. Y ese 'let'em talk' final es genial. 9/10.

Parecía difícil que llegase alguien como Lorde, que alguien supiese acertar con sus letras sinceras y su estilo propio. No es que Lorde sea perfecta, el debut puede salirle bien pero para su segundo disco tiene mucho que superar; sin embargo, con este primer disco, se confirma como una de las grandes del indie actual. Quizás no 'la reina de la alternativa', como se han aventurado a llamarla, pero sí una de las mejores. Bravo, Ella Yelich-O'Connor.

“We live in cities you'll never see on screen.”

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